Frecuencia: es el número de ciclos por segundo de una onda sinusoidal y se mide en Hertz (Hz).

Longitud de onda: es la distancia recorrida por una onda sonora en el tiempo necesario para completar un ciclo. Se expresa en metros. La longitud de onda es igual a la velocidad del sonido en el aire (340 m/sec. es decir 1.200 km/h) dividida por la frecuencia de esa onda. La longitud de onda de una frecuencia de 1.000 Hz será, por lo tanto, de 34 cm.

Octavo: el término de octavo define la proporción de 2:1 entre dos frecuencias.

Tiempo de reverberación: simbolizado T60 y comúnmente llamado TR o RT (para el Reverberation Time en inglés). Este es el tiempo que tarda el sonido en decaer en 60 dB después de la interrupción de la fuente de sonido.

Alfa Sabine (α): indica el porcentaje de sonido que un material es capaz de absorber cuando está alcanzado por la onda acústica. Es un número entre 0 y 1 e indica un valor porcentual. Por ejemplo, un alfa de 0.3 es equivalente a una absorción del 30% de la energía de la onda acústica.

Fórmula de Sabine: Es la relación entre el tiempo de reverberación, el volumen de la sala y el área de absorción acústica (A) de los distintos materiales en la sala:

TR = 0,161 * V (volumen de la sala) / A (área de absorción de todos los materiales en la habitación)

Ejemplo:

Suelo con moqueta de 36 m² con un porcentaje de sonido absorbido (Alfa) igual a 0.3;
Techo de madera de 36 m² con Alfa igual a 0.15;
Paredes de cemento de 97 m² con Alfa igual a 0.02;

A = 36*0.3 + 36*0.15 + 97*0.02 = 18.14
V = 6 * 6 * 2.7 = 97.2 m³
TR = 0.161 * 97.2 / 18.14 = 0.86 segundos

Fórmula de Sabine inversa: permite calcular la A a partir del TR y del Volumen.

Área de absorción acústica (A): en el caso de superficies lisas como un techo o una pared, se calcula con la multiplicación del coeficiente de absorción acústica de un material expresado en Alfa (α), por los metros cuadrados del propio material. Para objetos pequeños como un panel acústico, el valor se obtiene en una cámara reverberante. Los datos a menudo se expresan en metros cuadrados (Ejemplo: A = 2.1 m²). En este caso en concreto, estamos hablando del Área de Absorción Equivalente a 2.1 metros cuadrados de ventana abierta. Esta definición, que siempre se aplica en la literatura, utiliza la metáfora de la ventana abierta para indicar un material totalmente fonoabsorbente, ya que desde una ventana abierta resulta claramente imposible que se produzcan reflexiones del sonido.

Confort acústico: se define como aquella condición psicofísica de bienestar en la que se encuentra un individuo inmerso en un campo sonoro, en relación con la actividad que está realizando.

Coeficiente de absorción acústica por incidencia normal: prueba realizada en tubo de Kundt según la norma ISO 10534 a fin de conocer el porcentaje del sonido absorbido por un material. Es la única prueba en la que no existen márgenes de discrecionalidad en la fase de configuración, ya que se trata de una muestra de material colocado en un tubo y alcanzado por onda directa.

Coeficiente de absorción acústica por incidencia casual: prueba realizada en cámara reverberante según la norma ISO 354 con el fin de calcular el porcentaje de sonido absorbido por un producto alcanzado por ondas sonoras procedentes de varias direcciones, simulando una situación de uso real.

La configuración de la prueba puede afectar al resultado ya que la absorción de un panel también depende de su posición dentro de una habitación (distancia respecto a otras superficies rígidas y distancia entre los paneles).

Decibel: el decibel es la unidad de intensidad del sonido, simbolizado dB, expresado en una escala de 0 dB, el umbral de audición humana, hasta unos 120 dB, considerado el límite superior de los ruidos habituales en nuestro entorno. Por ejemplo, 0 dB corresponde al sonido del desierto, es decir, cuando no se escucha nada y 100 dB es el ruido registrado en discoteca.

La OMS considera que pueden producirse efectos de sonido extra auditivos para niveles de exposición superiores a 40 dB durante la noche y 50-55 dB durante el día: alteraciones del sueño, aumento de los riesgos cardiovasculares, dificultad para concentrarse y retrasos en el aprendizaje.

El umbral de riesgo auditivo se establece en 80 dB. A partir de 80 dB, la duración de la exposición a la fuente de ruido es un factor de riesgo importante.

El umbral de 120 dB marca el umbral del dolor: nos duelen los oídos. Es un mensaje de advertencia de los riesgos incurridos (hipoacusia, acúfenos, sordera).

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